miércoles, 15 de marzo de 2017

ANÁLISIS DE LAS COLISIONES

Examinando el listado de las colisiones recogidas estos años, hay que hacer algunos apuntes de inportancia. En primer lugar, muchas de las especies citadas son de tamaño medio o grande, habida cuenta la facilidad y notoriedad de encontrarlas por su tamaño. También hay que decir que hemos observado estos años comportamientos de carroñeo por parte de gaviotas patiamarillas (Larus michahellis) y urracas (Pica pica) que facilitan la eliminación de las aves más pequeñas. Las que pueden ser transportadas con el pico a lugares más seguros para ser comidas. este hecho hace que muchas de las más pequeñas no puedan ser contabilizadas. Como tampoco lo son aquellas que colisionan con rascacielos que mantienen en su base, por personal de limpieza una mayor higiene. Asó ocurre en edificios oficiales con limpieza específica o empresas privadas como los hoteles. Cabe decir que la arquitectura de algunos edificios impide recuperar muchos cadáveres ya que no llegan al suelo, quedando en cornisas o balcones. Existen un par de ellos que hay que viistar precisamente cuando hay fuertes vientos ya que permiten la caída de aves muertas de sus repisas. Uno de los factores más a tener en cuenta es que las colisiones muestran, desafortunadamente, el paso de aves muy poco habituales por Barcelona y que pertenecen a otros ambientes, como el acuático. Así aparecen especies como la becada (Scolopax rusticola) o el rascón (Rallus aquaticus) de forma mucho más notoria de lo que podía pensarse. O la propia codorniz (Coturnix coturnix) de la que tenemos más colisiones en el resto de la ciudad, siempre cercanas al litoral. Cabe recalcar como especie más colisionada el zorzal común (Turdus philomelos) ave de vuelo potente y recto y del petirrojo (Erithacus rubecula). Ambas especies, si bien pueden colisionar en invierno, centran sus mayores cantidades en periodo migrador de octubre.

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